domingo, 3 de octubre de 2010

Fragmento...


"Ninguna distracción preocupa a un asceta.
Le llevan su pan y su agua, le dan la humilde estera en la que acostarse,
y pueden dedicar todas sus horas al rezo, a la meditación
y la contemplación de lo divino.
¡Qué fácil resulta contemplar lo divino en estas circunstancias!
¡Qué tarea tan sencilla!.
Ah, pero dale una esposa e hijos, contempla lo divino en un bebé
al que hay que cambiar a las tres de la madrugada.
Contempla lo divino en una fractura que hay que pagar a primeros de mes.
Reconoce la mano de Dios en la enfermedad que contrae tu esposa,
en el trabajo que acabas de perder,
en la fiebre de tu hijo, en el dolor de tus padres.
¡Ahora es cuando hablamos de santidad!.
Entiendo tu fatiga. Sé que estas cansado de luchar.
Pero te aseguro una cosa:
Cuando sigues a Dios, el sufrimiento desaparece.
Vive en tu espacio divino, y todos y cada uno de los acontecimientos
serán bendiciones."


Conversaciones con Dios.

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