Comunmente estamos pasando los días por alguna motivación
que nos ayude a levantarnos de la cama y vivir con un objetivo.
Nos centramos en lo que deseamos, en lo que queremos y en lo
que haremos cuando tengamos o alcansemos eso que tanto perseguimos,
"Si yo fuera..." "Si yo tuviera..." "Si yo estuviera..." etc. Imaginando que
nuestra vida comenzará el día que eso sea saciado, sin darnos cuenta que
toda la vida se nos va, que cada día que pasa muere sin valer la pena,
sin haber hecho algo productivo, convencidos de que cuando
yo alcanse a ser eso que quiero, o tenga eso que anhelo, podré recien comenzar a vivir.
El tiempo no espera, somos nosotros lo que nos quedamos esperando
algo que debemos salir a buscar.
Luchamos tanto por tener tiempo que luego no sabemos que hacr con él.
Somos personas ciegas, seres que teniendo ojos, miramos, pero no vemos.
Que estando lleno de milagros a nuestro alrededor, y poder apreciar lo divino,
caminamos con la vista hacia abajo, sin intercambiar una palabra con otra persona,
viendolas como enemigas:
« Las personas se odian porque se temen;
se temen porque no se conocen;
no se conocen porque no se saben comunicar;
no se saben comunicar porque se hallan separadas. ».
Debemos darnos cuenta que vivimos nuestra vida cada dia, que cada acción,
que cada palabra pronunciada, y que cada palabra que oimos, nos va
formando como personas. Aprender de los demas, observar y escuchar
a los otros, y poner en juego el gran don que tenemos, el libre albedrío,
y la inteligencia para ser capaz de discernir lo que nos aporta, de lo que no.
Como en Mago de Oz, la vida es un camino de baldosas amarillas,
donde cada uno persigue su sueño.
Lo importante es el camino, lo que aprendemos en él y cuanto perseveramos.
Fijemos en objetivo, luchemos por esa meta,
pero sabiendo que la ruta es la que nos forjará, y que nuestros actos
nos acercarán o alejarán de eso por lo que luchamos...
Ver lo distinto que son todos los días, reconocer lo divino en la salida del sol,
en la conversación con tus padres, con tus hermanos. Mirar con otros ojos
a las personas, no como enemigos, sino como compañeros que buscan lo mismo que uno.
No es algo que tenga validez para los desobedientes automáticos,
ni para los obedientes miedosos. Es cuestion de fe.
Reconocer a Dios en lo mas trivial es camino de santidad.
jueves, 14 de octubre de 2010
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1 comentarios:
Me gusto bastante :)
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